Todo comenzó el jueves 9, en una pequeña localidad limítrofe con Salamanca capital: Santa Marta de Tormes. Allí actué en un bar-restaurante llamado "La Rivera". Fue una actuación curiosa. Al principio todo parecía salir mal: me di cuenta de que me había dejado el pie de micro en casa, no tenían pies en el local, la solución que me daban de llevar un micro inalámbrico de "diadema" en plan locutor sonaba fatal, no encontraban ni un mísero ladrón para usar el único enchufe cerca del escenario...
Sin embargo, salí al paso ingeniosamente con un apaño del que estoy especialmente orgulloso: la "micro-escoba". No se trata de una escoba pequeña, sino de un pie de micro improvisado con el palo de una escoba (al loro a las fotos).
Pero lo más increible estaba aún por llegar. Cuando termina el concierto y después de recoger todo, me acerco al responsable del bar para despedirme y cobrar y le pregunto: "¿qué tal, te ha gustado?". Y va el tipo y me dice "No, no me ha gustado nada. Ha sido la peor actuación hasta la fecha". Literal. Yo, inocente de mi, esperaba que de un momento a otro sacara una sonrisa y me dijera algo como: "Que sí, que me ha gustado, ¡¡claro!!". Pero no, el tío con cara de amargado quejándose de que él había pedido un monologuista y la agencia me había mandado a mi que no tenía nada que ver. Y es más, me dice: "¿Tú has visto que se haya reído alguien?". Jajajaja, ¡¡qué momento!! Menos mal que ya llevo muchos años en esto y sé realmente cuándo ha salido algo bien o mal. La gente que prestaba atención se lo pasó muy bien de eso estoy seguro. Con la típica panda de cuasi-jubilados acodados en la barra con su botellín es muy dificil lidiar. No creo que un monologuista hubiera captado tampoco su atención.
El día siguiente lo pasé durmiendo hasta tarde (porque el jueves fue matador) y dando un magnífico paseo por Salamanca. ¡¡Qué ciudad más preciosa!! Y ya por la tarde, de nuevo a la faena, esta vez tocando en un centro cultural de otro pueblo cercano a Salamanca llamado Carbajosa. Aquí todo fue sobre ruedas y además conocí a Luis, Josele y Deborah, de la empresa de Dinamización Teatral que organizaba la "mini-gira". Muy majos todos ellos :)
El sábado, visita turística a la histórica villa de Alba de Tormes, cuna del Ducado de Alba y lugar de reposo de los restos de Santa Teresa de Jesús. Y por la noche... ¡¡a tocar otra vez!! Esta vez en el Teatro La Comedia, en la capital. Todo de nuevo sobre ruedas... hasta vendí merchandising y todo. Al terminar unas cañitas y a la cama, porque al día siguiente terminaba la gira con una actuación infantil matinal, en la que acompañó mi gran amigo Hamish Binns, que se vino con toda la familia desde Madrid.
¡¡Y eso es tooo eso es tooo eso es toooo-do amigos!!! Espero repetir por Salamanca y alrededores pronto.









